0001

Huella hecha volumen

1996

1996

Diego se crea una segunda piel de látex colocando el material sobre su propio cuerpo. Cuando lo retira, no sólo se quedan grabadas las huellas de su epidermis, también queda incrustado parte de su pelo. Este es un ejercicio en el que parece desprenderse de su propia piel, como si fuera una crisálida, en un gesto de transformación interior, separándose de la apariencia externa para poder hacer con esta otra cosa. En primera instancia, esta segunda capa la rellena de estopa y la une, convirtiéndola en otro cuerpo, en otro yo. La pieza se expone en 1996 en la Galería EFE (Godella).

Tiempo después, cuando Diego termina su formación en Altea, dedica tres años a estudiar y a experimentar con todo aquello que necesita para volar. El volar implica una liberación del ser. Es un escapar, un perder peso, perder carga, despegar los pies del suelo y alejarse de lo terrenal, lo terrestre, retando los designios humanos. Además, según investiga, de pronto se encuentra que en la historia de la aviación no hay mujeres, esta carencia reafirma su vocación.

En su primera aproximación al vuelo recupera esta segunda piel y la ata a un globo transparente que llena de aire caliente. Con éxito, consigue elevar el cuerpo, tanto, que finalmente lo pierde de vista. Tras una ardua búsqueda, Diego recupera la pieza. Esto sucede en Benifato, lugar en el que reside. En los días siguientes, en el pueblo de al lado se comenta que un paracaidista ha caído, como un acontecimiento insólito del que nadie tiene más información.

Con los años la piel se deteriora, la obra desaparece. Sólo quedan unas fotografías.

 

Generalitat Valenciana (Ed.) (1998). Acción impresa. Valencia, España: Generalitat Valenciana.


Diego se crea una segunda piel de látex colocando el material sobre su propio cuerpo. Cuando lo retira, no sólo se quedan grabadas las huellas de su epidermis, también queda incrustado parte de su pelo. Este es un ejercicio en el que parece desprenderse de su propia piel, como si fuera una crisálida, en un gesto de transformación interior, separándose de la apariencia externa para poder hacer con esta otra cosa. En primera instancia, esta segunda capa la rellena de estopa y la une, convirtiéndola en otro cuerpo, en otro yo. La pieza se expone en 1996 en la Galería EFE (Godella).

Tiempo después, cuando Diego termina su formación en Altea, dedica tres años a estudiar y a experimentar con todo aquello que necesita para volar. El volar implica una liberación del ser. Es un escapar, un perder peso, perder carga, despegar los pies del suelo y alejarse de lo terrenal, lo terrestre, retando los designios humanos. Además, según investiga, de pronto se encuentra que en la historia de la aviación no hay mujeres, esta carencia reafirma su vocación.

En su primera aproximación al vuelo recupera esta segunda piel y la ata a un globo transparente que llena de aire caliente. Con éxito, consigue elevar el cuerpo, tanto, que finalmente lo pierde de vista. Tras una ardua búsqueda, Diego recupera la pieza. Esto sucede en Benifato, lugar en el que reside. En los días siguientes, en el pueblo de al lado se comenta que un paracaidista ha caído, como un acontecimiento insólito del que nadie tiene más información.

Con los años la piel se deteriora, la obra desaparece. Sólo quedan unas fotografías.

 

Generalitat Valenciana (Ed.) (1998). Acción impresa. Valencia, España: Generalitat Valenciana.


Huella hecha volumen
1996
Escultura de látex y estopa, medidas aproximadas 168x48x25cm.
Archivo Queer de Artistas Visuales. València, 1975-2024.
joaquín artime