Esta serie escultórica de nueve piezas nace y toma título de un verso de Federico García Lorca, “Pequeño poema infinito”, incluido en Poeta en Nueva York, poemario escrito entre 1929 y 1930, durante su estancia en la ciudad estadounidense, y publicado póstumamente en 1940. García Lorca concibe el poema pensando en su amigo, el poeta guatemalteco, Luis Cardoza y Aragón. Comienza así:
Equivocar el camino
es llegar a la nieve
y llegar a la nieve
es pacer durante veinte siglos las hierbas de
los cementerios.
Equivocar el camino
es llegar a la mujer (García Lorca, 2017, p. 92)
Cuando García Lorca se desvía de la senda heteronormativa, el error se formula como una llegada a la nieve, una imagen de la fría soledad que parece atribuirle a la homosexualidad masculina. El deseo entre hombres se entrevé así como un desatino de la virilidad normativa, una feminización. Sin embargo, las imágenes se abren con porosidad semántica, habilitando múltiples interpretaciones. Es precisamente esta ambigüedad lo que atrae a Cotanda:
Me gusta su capacidad para crear metáforas, asociaciones e imágenes paralelas a las que yo intento en mis piezas. Me interesa el trabajo sobre todo a partir de Poeta en Nueva York, no solo sus formas sino sobre todo sus temas, sus pulsiones y sus deseos (en Tejero Olivares, 2001, p. 203).
Las piezas de …llegar a la nieve se confeccionan como versos sueltos. Son fragmentos del vestuario de un novio el día de su desposorio. Recorren simbólicamente el cuerpo de la cabeza a los pies: sombrero, cuello, corbata, pechera, pañuelo, puños, guante, cinturón y zapatos. Todas las prendas son blancas, impolutas. En su separación pierden su funcionalidad, convirtiéndose en restos inútiles. El blanco alude a la pureza históricamente asociada a la novia, aquí metamorfoseada en uniforme nupcial masculino, o en extraño ajuar de una inusual tradición familiar. Las costuras se recortan y mueven. Los objetos permanecen solitarios, anhelantes, como si esperasen a su dueño ausente en un matrimonio aún por celebrar.
Cotanda se inspira en las obras de Robert Gober en las que el artista emplea vestidos de novia, en especial Wedding Gown (1989), un vestido de novia que se mantiene erguido, sin cuerpo. Gober afirma: "There's no comparable costume for a man that symbolizes this moment...we've only created this outfit for women." (No hay ningún traje para hombre comparable que simbolice este momento... Solo hemos creado este conjunto para mujer)[1] (Gober, s.f.). A partir de esta constatación, Cotanda fabrica las partes de un traje masculino que disuelve el género mediante estrategias de desplazamiento y fragmentación. “Nueve prendas, todas ellas tan blancas, limpias y frías como la nieve.” (Cotanda, 2012, p. 151).
El número nueve no es arbitrario. Nueve son también los moldes que aparecen en El Gran Vidrio (1915-1923) de Marcel Duchamp. Nueve solteros. Además, la talla de las prendas es la 39. Nueve suena como "nieve, a nuevo, a blanco, a virgen" (en Picazo, 1998, p. 15).
Estas piezas aluden a un cuerpo ausente, enrollado en una alfombra como un cadáver, corporeización que se materializa en Desnudo (1995). Este cuerpo funciona como motor latente de toda la serie. Los fragmentos blancos actúan como testigos de la situación de un novio sin pareja. Pueden comprenderse como una ofrenda, incluso como reliquias funerarias de una castidad impuesta (Clemente, 1998, p. 74). Aquí se manifiesta un miedo que conduce a un vacío fatal, donde no hay lugar para el amor ni el ser amado, sólo para la nada, terreno yermo en que descansa la soledad. Más adelante, el poema de García Lorca (2017) advierte: “Pero el dos no ha sido nunca un número” (p. 92). Al menos, no para este novio, cuyo futuro amoroso se concibe como un entierro hecho a medida.
Las imágenes son un homenaje a García Lorca y a su homosexualidad. Se proponen ser tan poéticas como las composiciones del andaluz. Por eso, se construyen con un marcado tinte surrealista, despertando ricas sensaciones sobre el deseo, la lujuria —el blanco no deja de aludir también al blanco del flujo seminal—, la abstinencia y la castración.
Todos los títulos, en esta ocasión conscientemente breves, terminan en la vocal “o”, forma anular que inaugura, simbólicamente, una apertura hacia la analidad.
[1] La traducción es mía.
Clemente, José Luis (1998). Y del blanco al rojo, y del rojo al amarillo, incluso en el amor y la muerte. En Ricardo Cotanda. … que no desemboca (pp. 72-77)). Valencia, España: Generalitat Valenciana.
Cortés, José Miguel G. (1998). Mi anillo, señor, mi anillo de oro viejo. En Ricardo Cotanda. … que no desemboca (pp. 26-39). Valencia, España: Generalitat Valenciana.
Fernández, Horacio (1995). Trajes rotos y cáscaras y llanto. En Els 90 en els 80. Proposta d’escultura valenciana (pp. 196-197). Valencia, España: IVAM Centre del Carme.
García Lorca, Federico (2017). Poeta en Nueva York. Menorca, España: Textos.info.
Gober, Robert (s.f.). Robert Gober. Untitled. 1992-93. MoMA. Consultado el 19 de diciembre de 2025. https://www.moma.org/collection/works/49934#:~:text=Robert%20Gober.,1992%2D93%20%7C%20MoMA
Tejero Olivares, Daniel Pablo (2003). El quehacer artístico como una búsqueda y/o reivindicación de una identidad gay. Tres artistas en la Comunidad Valenciana durante la década de los 90 (tesis doctoral). Universitat Politècnica de València, Valencia, España.
Esta serie escultórica de nueve piezas nace y toma título de un verso de Federico García Lorca, “Pequeño poema infinito”, incluido en Poeta en Nueva York, poemario escrito entre 1929 y 1930, durante su estancia en la ciudad estadounidense, y publicado póstumamente en 1940. García Lorca concibe el poema pensando en su amigo, el poeta guatemalteco, Luis Cardoza y Aragón. Comienza así:
Equivocar el camino
es llegar a la nieve
y llegar a la nieve
es pacer durante veinte siglos las hierbas de
los cementerios.
Equivocar el camino
es llegar a la mujer (García Lorca, 2017, p. 92)
Cuando García Lorca se desvía de la senda heteronormativa, el error se formula como una llegada a la nieve, una imagen de la fría soledad que parece atribuirle a la homosexualidad masculina. El deseo entre hombres se entrevé así como un desatino de la virilidad normativa, una feminización. Sin embargo, las imágenes se abren con porosidad semántica, habilitando múltiples interpretaciones. Es precisamente esta ambigüedad lo que atrae a Cotanda:
Me gusta su capacidad para crear metáforas, asociaciones e imágenes paralelas a las que yo intento en mis piezas. Me interesa el trabajo sobre todo a partir de Poeta en Nueva York, no solo sus formas sino sobre todo sus temas, sus pulsiones y sus deseos (en Tejero Olivares, 2001, p. 203).
Las piezas de …llegar a la nieve se confeccionan como versos sueltos. Son fragmentos del vestuario de un novio el día de su desposorio. Recorren simbólicamente el cuerpo de la cabeza a los pies: sombrero, cuello, corbata, pechera, pañuelo, puños, guante, cinturón y zapatos. Todas las prendas son blancas, impolutas. En su separación pierden su funcionalidad, convirtiéndose en restos inútiles. El blanco alude a la pureza históricamente asociada a la novia, aquí metamorfoseada en uniforme nupcial masculino, o en extraño ajuar de una inusual tradición familiar. Las costuras se recortan y mueven. Los objetos permanecen solitarios, anhelantes, como si esperasen a su dueño ausente en un matrimonio aún por celebrar.
Cotanda se inspira en las obras de Robert Gober en las que el artista emplea vestidos de novia, en especial Wedding Gown (1989), un vestido de novia que se mantiene erguido, sin cuerpo. Gober afirma: "There's no comparable costume for a man that symbolizes this moment...we've only created this outfit for women." (No hay ningún traje para hombre comparable que simbolice este momento... Solo hemos creado este conjunto para mujer)[1] (Gober, s.f.). A partir de esta constatación, Cotanda fabrica las partes de un traje masculino que disuelve el género mediante estrategias de desplazamiento y fragmentación. “Nueve prendas, todas ellas tan blancas, limpias y frías como la nieve.” (Cotanda, 2012, p. 151).
El número nueve no es arbitrario. Nueve son también los moldes que aparecen en El Gran Vidrio (1915-1923) de Marcel Duchamp. Nueve solteros. Además, la talla de las prendas es la 39. Nueve suena como "nieve, a nuevo, a blanco, a virgen" (en Picazo, 1998, p. 15).
Estas piezas aluden a un cuerpo ausente, enrollado en una alfombra como un cadáver, corporeización que se materializa en Desnudo (1995). Este cuerpo funciona como motor latente de toda la serie. Los fragmentos blancos actúan como testigos de la situación de un novio sin pareja. Pueden comprenderse como una ofrenda, incluso como reliquias funerarias de una castidad impuesta (Clemente, 1998, p. 74). Aquí se manifiesta un miedo que conduce a un vacío fatal, donde no hay lugar para el amor ni el ser amado, sólo para la nada, terreno yermo en que descansa la soledad. Más adelante, el poema de García Lorca (2017) advierte: “Pero el dos no ha sido nunca un número” (p. 92). Al menos, no para este novio, cuyo futuro amoroso se concibe como un entierro hecho a medida.
Las imágenes son un homenaje a García Lorca y a su homosexualidad. Se proponen ser tan poéticas como las composiciones del andaluz. Por eso, se construyen con un marcado tinte surrealista, despertando ricas sensaciones sobre el deseo, la lujuria —el blanco no deja de aludir también al blanco del flujo seminal—, la abstinencia y la castración.
Todos los títulos, en esta ocasión conscientemente breves, terminan en la vocal “o”, forma anular que inaugura, simbólicamente, una apertura hacia la analidad.
[1] La traducción es mía.
Clemente, José Luis (1998). Y del blanco al rojo, y del rojo al amarillo, incluso en el amor y la muerte. En Ricardo Cotanda. … que no desemboca (pp. 72-77)). Valencia, España: Generalitat Valenciana.
Cortés, José Miguel G. (1998). Mi anillo, señor, mi anillo de oro viejo. En Ricardo Cotanda. … que no desemboca (pp. 26-39). Valencia, España: Generalitat Valenciana.
Fernández, Horacio (1995). Trajes rotos y cáscaras y llanto. En Els 90 en els 80. Proposta d’escultura valenciana (pp. 196-197). Valencia, España: IVAM Centre del Carme.
García Lorca, Federico (2017). Poeta en Nueva York. Menorca, España: Textos.info.
Gober, Robert (s.f.). Robert Gober. Untitled. 1992-93. MoMA. Consultado el 19 de diciembre de 2025. https://www.moma.org/collection/works/49934#:~:text=Robert%20Gober.,1992%2D93%20%7C%20MoMA
Tejero Olivares, Daniel Pablo (2003). El quehacer artístico como una búsqueda y/o reivindicación de una identidad gay. Tres artistas en la Comunidad Valenciana durante la década de los 90 (tesis doctoral). Universitat Politècnica de València, Valencia, España.




Para ver que todo se ha ido,
para ver los huecos y los vestidos,
¡dame tu guante de luna,
tu otro guante perdido en la hierba,
amor mío! (p. 55)






